Como suele ser habitual, no se han contado los términos del acuerdo. Karma, la empresa recién adquirida, ha explicado en un post firmado por los dos fundadores que Facebook se ha hecho con sus servicios. Tanto Lee Linden como Ben Lewis, responsables de este programa pasarán a formar parte de Facebook para integrar y convertir su idea en para de Facebook.
“Creamos Karma con la intención de devolver todo lo bueno que nos dan quiénes nos rodean a través de regalos”, comienzan. Ese romanticismo se pierde en el párrafo siguiente, cuando comienzan a hablar de plataformas de comercio electrónico, envíos a domiciolio, ofertas y conocimiento del usuario.
Karma surgió como una aplicación que funciona en iPhone y Android para enviar regalos. Según ellos “desde cualquier sitio y en cualquier momento”. Basta con instalarlo, es gratis, e integrarlo con servicios como Facebook y Twitter para tener a todos los amigos a mano. Con la llegada de Internet, ¿cuántos recuerdan la dirección postal de un contacto? Ahí es dónde Karma interviene: se escoge el regalo, un osito de peluche, una vino, una película, libro, lo que sea, se decide a quién se le quieren obsequiar y Karma le avisa de que tiene ese regalo pendiente por email, SMS o Facebook para que indique la dirección de entrega deseado. Es decir, no es algo que se vaya a usar a diario, pero sí resulta práctico.
Lo más interesante de este servicio es la combinación entre mundo analógico y digital. Además del envío de un objeto real, cuya entrega, prometen, debe ser inferior a tres días, también permiten mandar imágenes que simbolizan un regalo, como en los viejos tiempos de Facebook, cuando los muros se llenaban de cervezas, flores y detalles menores solo para dar un toque de atención o hace un guiño a un contacto.
Karma no es la única aplicación de este tipo Wantful, centrada en regalos de cumpleaños, era su competencia más notable. La diferencia en esta ocasión no solo la ha marcado el cuidado diseño de Karma, sino también tener pensado el momento de apertura del regalo. En el momento de entrega aparece un aviso en el móvil con el mensaje que se desee o los clásicos “lo siento”, “te quiero”, “feliz navidad”.
Entre los inversores de Karma se encuentran Evan Williams y Biz Stone, cofundadores de Twitter, así como Sequoia Capital, una de las firmas más reconocidas en capital semilla en Silicon Valley.
El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, ha identificado esta mañana cuatro prácticas habituales de Google que incumplen las leyes de la libre competencia europeas y les ha exigido que las cambie en “unas semanas”. Además, también ha anunciado que Bruselas, que lleva desde 2010 detrás del buscador, está investigando el sistema operativo Android, propiedad de Google. Si la compañía accede y realiza las modificaciones que reclama la Comisión, evitará la apertura de un proceso que podría concluir en una sanción multimillonaria.
En concreto, el responsable comunitario ha acusado a la compañía de abuso de posición dominante al emplear sus propios servicios verticales de forma preferencial, en detrimento de los de sus competidores. En segundo lugar, la CE desaprueba la manera en que Google copia material original de las páginas web de sus competidores, como por ejemplo opiniones de los usuarios de hoteles o restaurantes, y lo utiliza en su propia página web sin permiso previo, aprovechando los beneficios que eso conlleva.
Bruselas, también pone en duda los acuerdos entre Google y sus socios en páginas donde despliega publicidad relacionada con las búsquedas, que dan lugar a una "exclusividad de facto" al gigante estadoundense y cierra posibilidades a competidores que también ofrecen servicios de publicidad.
Por último, la CE cree que Google impone restricciones a la portabilidad de las campañas de publicidad relacionadas con las búsquedas en línea, desde su plataforma AdWords a otras plataformas de competidores.
"Espero que Google aproveche la oportunidad para resolver rápidamente nuestras preocupaciones", ha añadido el comisario, que la semana pasada habló con el presidente de la empresa estadounidense, Eric Schmidt. Ahora le toca a Google corregir las prácticas señaladas esta mañana por Almunia. A partir de su respuesta, el Ejecutivo comunitario puede aceptarlas o no. En este último caso, Bruselas enviará al buscador un pliego de cargos con las acusaciones formales y avanzará hacia la imposición de la multa por abuso de posición dominante.
El 18 de marzo fue el primer día en que el navegador Explorer de Microsoft perdió el liderazgo alcanzado a finales de los 90, según StatCounter. No fue por el ascenso de Firefox, sino por el Chrome de Google. Tampoco fue una anécdota sino una tendencia lenta, pero implacable. Ese 18 de marzo era, casualmente, domingo. Como sucedió en este fin de semana y como el anterior y el anterior, el navegador Chrome se dispara o quizás el Explorer cae, pero se repite ese comportamiento de los internautas, mientras que en el resto de la semana las diferencias se estrechan.
Eso hace que al final de este mes de cuatro fines de semana probablemente Chrome, por primera vez, desbanque al Explorer en las estadísticas mensuales; y si no será en junio (con cinco fines de semana); en cualquier caso antes de lo que se había predicho.
Pero el mercado de los navegadores no quedará reducido a ellos dos, aunque tengan el 64% del pastel, Firefox se mantiene en torno al 25% y el Safari de Apple sigue escalando décimas mes a mes gracias a su expansión en tabletas.
Era/es el bien más preciado de Yahoo!. El portal americano, a la deriva desde hace años, tiene su filón de oro en China, donde invirtió casi desde sus inicios, en parte por la visión de Jerry Yang, originario de aquel continente. De esa inquietud nació China Yahoo! y, en 1999 Alibaba, un bazar de compras que se ha extendido no solo por China sino por los países del continente asiático y también por Europa.
En 2005, Alibaba y China Yahoo! se fusionaron y el portal se hizo con el 40% de la sociedad resultante. Ahora se ha llegado a un acuerdo para que los accionistas mayoritarios compren el 20% de las acciones en poder de Yahoo! por 7.100 millones de dólares (5.500 millones de euros). El acuerdo da oxígeno a Yahoo! para acelerar el proceso de reconversión de la empresa hacia los contenidos, como ha anunciado su nuevo consejero delegado.
Si quieres ser alguien hay que tener un móvil, una tableta...y una red social. Nadie tiene todo eso, pero todos aspiran a ello, con más o menos fracasos. Este fin de semana Microsoft lanzó la red social So.cl. (angloparlantes, pronúnciese social). Su apariencia y funcionamiento se asemeja más a la de Google G+ que a Facebook. Y su destino, en principio, va más buscando a los estudiantes, tal como hizo Zuckerberg.
Aunque en fase beta, ya se puede utilizar, dándose de alta desde Windows e, incluso, desde Facebook (no en balde Microsoft tiene acuerdos con la suprema Red de Redes). Su funcionamiento es mucho más visual, con búsqueda de vídeos y chateo por videoconferencias, en un intento de captar al sector estudiantil, que son los que han estado probando secretamente esta red en el último año, entre ellos alumnos de universidades de Washington, Syracusa y Nueva York. Sin embargo, Microsoft anima a cualquier persona a participar en la comunidad de pruebas FUSE Lab.
El alta en So.cl es inmediata desde Facebook sin más preámbulo que estar "agree" (de momento, todo en inglés) a sus términos y condiciones de uso y de privacidad. So.cl propone una serie de temas de interés donde darse de alta (música, cine, deporte, tecnología...) y la barra de búsquedas (a través de Bing). El post muy fácilmente cualquier tipo de contenido, ya sean fotos o vídeos, y se puede publicar en el ámbito privado (para tus seguidores) o en público. No hay discriminación, como ocurre en G+ entre distintos círculos (familia, amigos, profesionales...).
Con esta nueva iniciativa en Internet, Microsoft trata de recuperar terreno en un espacio donde nunca estuvo en la vanguardia, y donde cada trimestre pierde cientos de millones de dólares por culpa del buscador Bing. Tampoco lo está en la movilidad. Son dos sectores claves hoy en día para cualquier empresa tecnológica. Apple, ciertamente, no tiene red social de éxito (ha tenido tímidos intentos que ha marginado con la misma discreción con los que empezó), pero se introdujo a tiempo en la movilidad con iPod, iPhone y las tabletas.
Google, prácticamente un monopolio en las búsquedas en Internet, ha fracasado en varias intentos de redes sociales (Buzzz...) y ahora pone todos sus esfuerzos en G+; en cambio sí supo entrar a tiempo en la movilidad por la vía del sistema operativo abierto para todos los fabricantes de móviles. Con Android frenó el auge de Apple y destrozó a Nokia.
En el caso de Microsoft, débil en ambos campos, intenta por todos los medios (poniendo dinero, principalmente) triunfar en la telefonía móvil para lo cual, tras varios fracasos,acordó con Nokia que su móviles irían con sistema operativo Microsoft. El acuerdo, que ha cumplido un año de vida, está por ver si hará resurgir a ambas compañías o las hundirá más en este terreno.
En la esquina de la izquierda, con calzón gris de Apple, Tim Cook; en la esquina de la derecha, con calzón azul de Samsung, Gee-sung. Que comience su pelea. Solo después del combate cara a cara, se llegará en julio al juicio por sus reclamaciones mutuas sobre copias y patentes.
El combate dura lunes y martes. Y no se trata de algo voluntario, sino de una obligación que, cada vez con más frecuencia, imponen los jueces californianos para tratar de solucionar casos o, al menos, acercar, posturas antes de llegar a la vista pública. Ya ocurrió con el caso Oracle-Google, sin éxito; y ha vuelto a ocurrir ahora, previsiblemente con el mismo final.
La novedad en estos casos es que el juez exige este acercamiento de posturas previo no entre los extensos equipos de abogados, sino entre los máximos ejecutivos de cada empresa. Será otra vez el juez Josep Spero quien haga de árbitro y emisario entre los dos campamentos enemigos que se instalarán en sus dependencias a partir de hoy lunes.
La desarrolladora barcelonesa Enjoy UP da el salto hasta Japón con el videojuego 99Bullets, que se pondrá a la venta en la plataforma de descargas DSiWare de las consolas portátiles Nintendo DSi y 3DS el próximo miércoles 30 de mayo. Es el primer juego del estudio que se lanza en el país asiático.
El acuerdo editorial con las firmas Arc System Works y Circle Entertainment se produjo “por casualidad”, confiesa Julio Moruno, diseñador de 99Bullets. “Viendo un poco la competencia, nos salió Circle Entertainment, que están dando mucha caña en la plataforma de descarga de juegos DSiWare. A raíz de eso contacté con ellos para ver si estarían interesados en nuestros proyectos y rápidamente vieron que podían funcionar algunos de ellos y que seríamos un buen complemento para su estrategia”.
99Bullets es un juego de acción de disparo de naves como los matamarcianos de antaño, que premia la destreza para esquivar obstáculos y tiros de enemigos con munición limitada a 99 proyectiles por cada nivel, según se explica en la crítica de Meristation. “Es nuestro primer proyecto para Japón”, remarca el diseñador que define la ocasión como “algo especial” para el equipo de Enjoy UP Games, responsables de otros juegos descargables para consolas portátiles, como Gaia’s Moon.
El estudio barcelonés, fundado en 2005, ha apostado por el formato descargable para sus videojuegos, aunque comercializó en formato físico para la consola Nintendo DS Chrono Twins, título que más tarde se reeditaría en la tienda digital del fabricante japonés.
Este formato de distribución de juegos, que ha permitido a Angry Birds Space de Rovio superar los 50 millones de descargas, se está transformando en la solución idónea para los estudios independientes porque es “más cómodo y más barato” que lanzar a través de las tiendas de la mano de un editor, un proceso bastante “duro y difícil”, opina Moruno.
La decisión de trabajar para las consolas de Nintendo se tomó por “comodidad” tras haber trabajado en sistemas como GameBoy, también del mismo fabricante japonés. De hecho, la buena relación con Nintendo es recíproca y beneficia a la compañía, que ha recibido de Enjoy UP el videojuego Football UP, uno de los más vendidos en Europa en descarga digital para la consola Wii. Además tiene en desarrollo otra versión también descargable para Nintendo 3DS.
Manuel Curdi, responsable de Nintendo 3DS en España, destaca las ventajas de la distribución digital, que permite que “cualquiera con una buena idea tenga una opción real de ponerla al alcance de los jugadores” con una “menor inversión” y a “precios más económicos”. El caso de99Bullets, añade, es ejemplar: “El talento tiene un camino abierto para vender aunque lidie con recursos limitados”.
El género de los matamarcianos “gusta mucho” en Japón, país donde el estudio espera que su 99Bullets funcione comercialmente. Para la versión que presentan en el mercado nipón, el equipo de desarrollo del estudio barcelonés ha tenido que modificar “pequeños detalles sin importancia”.
99Bullets ya está a la venta en Europa por cinco euros, pero es en Estados Unidos (4,99 dólares) donde ha alcanzado un mayor éxito comercial porque “es donde más ha gustado con mucha diferencia”. Moruno admite, además, que su título es “un producto bastante constante en las listas de los más descargados”, por lo que las ventas se mantienen activas con el paso del tiempo, ya que existe “un público que siempre desea este tipo de videojuegos”.
Pese a la crisis, las ventas de Apple continúan creciendo a toda máquina en España. ¿En España? En realidad, la empresa factura la inmensa mayoría de las ventas desde Irlanda, con lo que apenas tributa al fisco. Con la apertura de las Apple Store, las tiendas propias de la firma de la manzana, había la posibilidad de que una mayor parte del beneficio que lograra en el mercado español tributase aquí. Pero no será así. A la sociedad que gestiona las tiendas propias de Apple la declaración del impuesto de sociedades le salió a devolver en 2011 tras multiplicar por 14 sus ventas. La firma compra a una sociedad de Apple en Irlanda los productos a un precio tal que la comercialización apenas le deja margen ni beneficios y, en consecuencia, tampoco tuvo que pagar impuestos.
Apple opera en España principalmente a través de dos sociedades: Apple Marketing Iberia y Apple Retail Spain. La primera es la que vende a terceros y la segunda la que opera las Apple Stores, las tiendas propias. Hasta ahora, las ventas a través de terceros son mucho mayores, pero Apple las factura desde Irlanda y la sociedad española cobra solo una mínima comisión con la que hace frente a sus gastos. En la memoria de las cuentas de 2010, la empresa explicaba que esa comisión era del 1%, una explicación que en la última memoria ha desaparecido después de que EL PAÍS publicase que Apple factura desde Irlanda el 99% de sus ventas en España.
En 2011, los ingresos de las comisiones por ventas de Apple Marketing Iberia crecieron un 27%, de 13,945 a 17,747 millones de euros. Si la comisión sigue siendo del 1%, eso significa que las ventas de Apple en España a través de esa filial se dispararon a los 1.775 millones en 2011.
Las ventas de Apple como grupo generan un margen antes de impuestos superior al 30%, con lo que por las ventas en España, esos cálculos darían más de 500 millones. Pero como la filial española únicamente factura comisiones y tiene que cubrir los gastos de estructura en España, su resultado antes de impuestos fue de solo 7,1 millones y tributó por 2,5 millones.
Pero Apple se ha lanzado a la venta a través de tiendas propias. Esas, por definición, facturan en España. Pero Apple ha conseguido que, pese a multiplicar las ventas, apenas sean rentables, de modo que el beneficio se siga generando en Irlanda, donde el tipo teórico del impuesto sobre sociedades es del 12,5%, pero donde además cabe la posibilidad de utilizar estructuras con las que el beneficio escapa a paraísos fiscales prácticamente sin tributar.
Las cuentas de Apple Retail Spain, depositadas en el Registro Mercantil, muestran que las ventas se multiplicaron por 14 desde los 5,4 millones del ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2010, cuando empezaron a abrir las Apple Stores, hasta los 76,36 millones del ejercicio 2011.
La empresa, sin embargo, compra los productos a Apple Sales International, una sociedad irlandesa, a un precio tal que apenas le deja margen para cubrir sus gastos, lo que minimiza el beneficio. El coste de los aprovisionamientos fue de 60,6 millones, con lo que el margen bruto de las ventas fue de solo el 19%, lo que apenas da para cubrir los gastos de personal y otros gastos de explotación.
El resultado antes de impuestos, así, fue de 364.138 euros, menos del 0,5% de las ventas. A eso le corresponden unos impuestos de 143.000 euros, de los que a la empresa le habían retenido ya 141.000. Pero como en los años de lanzamiento la empresa incurrió en pérdidas, la declaración le sale a devolver todo lo pagado por impuesto de sociedades.
La clave está en que el precio que paga por los productos a la sociedad irlandesa es muy alto. En su memoria, la empresa sostiene que esas operaciones “se han contabilizado de acuerdo con las normas generales y a precios de mercado”. Y subraya que los precios de las operaciones con partes vinculadas se encuentran adecuadamente soportados, por lo que la empresa considera que “no existen riesgos que pudieran originar pasivos fiscales significativos”.
Apple tiene la sartén por el mango también con los distribuidores ajenos a la empresa, que logran con la venta de sus productos márgenes muy inferiores a los de productos de otras empresas comparables. Para las grandes cadenas de distribución, sin embargo, tener los productos de Apple es cuestión de prestigio y sirve para atraer tráfico a las tiendas y lograr ventas inducidas. Con Apple, casi pierden dinero.
A la multinacional fundada por Steve Jobs, sin embargo, eso es lo que más le conviene: que sus propias tiendas apenas sean rentables. De ese modo, apenas hay beneficios que paguen los impuestos españoles.
JEFFREY ROSEN Experto en tecnología y privacidad
“Vivimos una era de ‘megacotilleo”
{Texto}
Jorge Luis Borges publicó en 1944 un cuento, Funes el memorioso, que narra la peripecia de un joven que pierde su capacidad de olvidar; recuerda tantos detalles que es incapaz de convertir la información en sabiduría. No poder olvidar es un castigo.
La parábola de Funes es una de las referencias que usa el académico estadounidense Jeffrey Rosen en su ensayo La Red significa el fin del olvido, que le ha convertido en una voz autorizada en el debate del derecho al olvido —poder borrar de la red una noticia que contenía un error o una foto no deseada—.
“La tecnología está cambiando nuestras normas de convivencia y de comportamiento de forma drástica”, dice Rosen, acomodado en un sillón rojo en el Campus del BBVA, durante la celebraciónde un seminario del Aspen Institute. Profesor de Derecho de la Universidad George Washington, Rosen estudia los efectos de la tecnología sobre la privacidad y las libertades.
El académico estadounidense sostiene que el banco de memoria permanente de Internet impide, para muchas personas, que haya una segunda oportunidad en sus vidas: en una sociedad en que toda acción queda registrada, resulta complicado reinventarse, zafarse de errores del pasado. En su mente está el caso de Stacy Snyder, mujer a la que la Millersville University School denegó la licenciatura como profesora por una foto, en una red social, en la que aparecía borracha. Y reflexiona sobre las implicaciones del fenómeno para los más jóvenes, los que crecen viviendo en las redes. “Los optimistas y tecnoutópicos dicen que la sociedad perdonará mejor los deslices; lejos quedarán los días en que no se podía ser presidente por haber fumado un canuto; pero sería muy naif pensar que nos convertiremos en una sociedad de empatía y perdón sin final. Me preocupa que esto haga que nos volvamos más homogéneos, que la gente tenga miedo de pisar una mina que le pueda estallar en el futuro”.
Rosen avisa de alguno de los peligros que encierra colgar ciertos contenidos en las redes sociales. “Vivimos en una era de megacotilleo. Y el cotilleo, que antes era oral, ahora es escrito; resulta mucho más invasivo y perjudicial”. Dice que el cotilleo, “una delicia en el contexto adecuado”, puede llegar a ser embrutecedor: “Lo peor que tú has hecho es lo primero que alguien sabe de ti en Internet”.
Para combatir el problema, aboga por las tecnologías que permiten que los datos volcados tengan fecha de caducidad y se autodestruyan. “Si quisiera, Facebook podría ponérmelo más fácil cuando cuelgo una foto borracho en Cancún y decirme: ¿quiere usted que esta foto permanezca un día, un mes, un año o para siempre?” explica. “Los datos con fecha de caducidad nos empoderarían. Facebook ha comprado algunas de las compañías que están experimentando con los datos con fecha de caducidad porque tiene un interés económico en que no podamos borrarlos; quieren seguir acumulándolos para servirnos publicidad en función de éstos”.
A pesar de su lucha por el derecho al olvido, Rosen no está de acuerdo con el borrador de Reglamento que se maneja en el Parlamento Europeo sobre protección de datos y derecho al olvido. Si el derecho a la cancelación de datos se lleva demasiado lejos, colisiona con el derecho a la libertad de información, dice. “Y tiene el potencial de cambiar la naturaleza abierta de Internet”.
El académico también alerta del peligro de que haya cámaras en todas partes. “Los teléfonos inteligentes y los aviones no tripulados con cámaras harán que la vigilancia sea cada vez más sencilla. Y no corresponderá al Estado, sino a compañías como Google o Facebook, decidir si enlazan las cámaras o si enchufan los GPS. Hoy en día, los abogados de Google y Facebook tienen mayor poder sobre la privacidad que cualquier gobierno o Corte de Justicia. Y sus motivos para ejercerlo están guiados, en última instancia, por el beneficio”.
Solo a una persona tan peculiar como Mark Zuckerberg podría ocurrírsele celebrar la salida de su empresa a bolsa con otra celebración tanto o más importante. El fundador de Facebook se casó este sábado con Priscilla Chang, su novia de los últimos tiempos.
La unión –cuya foto subió a su cuenta el propio Zuckerberg- se celebró en la casa que el multimillonario de 27 años posee en San Diego (California) ante un centenar de invitados. Él, no obstante, no era el único que tenía más motivos de celebración en su boda. El pasado lunes, justo el mismo día que su todavía prometido cumplía años, Chang se gradúo en Medicina por la Universidad de California. Ambos se conocieron, en un baño durante una fiesta en Harvard, en 2004 y empezaron a salir en 2005. El sábado, los dos cambiaron el estado de su perfil de Facebook.
Pese a conocerse desde hace tanto tiempo, Zuckerberg empezó a subir fotos de Chang relativamente pocos meses. Teniendo en cuenta que aquél pergeñó lo que luego llegaría a ser Facebook como un vehículo para vengarse de una chica que le había dado calabazas, parece natural que ella tuviera ciertas prevenciones respecto de lo que publicaba su novio en Internet.
Aunque Zuckerber es el joven menor de 30 años más rico del planeta, no sería justo concluir que, con su boda, Chang se ha asegurado el futuro. Es socia de Facebook desde 2007 y, tras la salida a bolsa de la compañía, su cuenta corriente no debería correr ningún peligro. Además, si su capitulaciones matrimoniales se parecen en algo al “contrato de noviazgo” que ambos firmaron, la vida de casada de la recién licenciada no se aventura muy alentadora. Ese acuerdo explicitaba, por ejemplo, el tiempo que ella podía pasar con él: “Una cita por semana, un mínimo de 100 minutos para estar a solas, no en su apartamento y, por supuesto, nunca dentro de Facebook”, de acuerdo con la película La Red Social que relata la vida de Zuckerberg.
El magnate de las redes sociales le regaló a Chang un anillo con un pequeño rubí que él mismo diseñó, según publicó AP. Queda por saber a dónde viajará la pareja para celebrar su luna de miel. China podría ser un destino. Zuckerberg ha expresado en alguna ocasión su deseo de viajar allí con su novia, de hecho tiene un profesor particular que le da clases de chino. La forma de averiguarlo no parece difícil, bastará, seguramente, con acudir al muro de cualquiera de los dos.
Delegar en una multitud lo que antes hacía un grupo especializado y profesional, esa podría ser una definición sencilla de crowdsourcing, una técnica que ha florecido a la vez que lo han hecho las redes sociales. Manuel Cebrián, científico español que trabaja en el laboratorios de medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT MediaLab), desvela las dos caras de este fenómeno en auge: “Es imposible entenderlo sin las redes sociales porque es la manera que tenemos de ir más allá de la búsqueda de voluntarios. El método habitual consiste en descomponer una tarea compleja, enviarla a las redes sociales, ya sea el correo, Facebook, Twitter... y recopilar y canalizar después el resultado para dotarlo de una unidad”.
No es que se trata de explotar a los usuarios, sino de conseguir que se sientan parte del proyecto. Dos ejemplos autorreferentes serían los casos de Facebook y Twitter, ambos usaron a sus propios clientes para hacer la labor de traducción a otros idiomas. Esta no es la única forma de crowdsourcing, pero sí quizá la más conocida, la del trabajo voluntario. Dentro de este fenómeno se distinguen varias modalidades, el crowdfunding, para financiar proyectos con pequeñas cantidades. En España esta fue la fórmula escogida para hacer la película del Cosmonauta. En los últimos meses KickStarter se ha convertido en el paradigma de esta modalidad. Nacida en 2010 está consiguiendo millones de dólares en pocos días para ideas rompedoras, como el juego Double Fine, o un reloj de pulsera que interacciona con teléfonos Android.
La cocreación es quizá la opción más creativa y abier. Así, Carlos Jean ha producido un disco con su denominado Plan B a partir de música creada por los seguidores del programa El Hormiguero. La firma de zapatillas deportivas Munich comercializa modelos creados por entusiastas de la marca. Y la juguetera Lego también ha convertido en realidad las sugerencias de sus coleccionistas. En estos casos no se trata tanto de delegar, como de refrescar el catálogo y buscar nuevas fórmulas.
Esta forma de implicar a los internautas en tareas colectivas ha despertado, según Google Trends, especial interés en Holanda, Singapur, Estados Unidos, India, Suiza e Irlanda. El investigador del MIT se encuentra en España para impartir una conferencia con motivo del día de Internet en el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI) se basa tanto en estudios como en su propia experiencia. Desde que puso el foco en estudiar este fenómeno su equipo ha destacado de manera especial en este campo. En solo ocho horas superaron el reto propuesto por el Pentágono que consistía en localizar diez globos rojos distribuidos por Estados Unidos. Su labor fue reconocida con 37.000 euros que distribuyeron entre los que contribuyeron a localizar los globos. Según Cebrián la motivación no se incentiva solo con dinero, sino también con reconocimiento y reputación. “Para las empresas puede ser una herramienta muy interesante para la detección de talento”, añade.
Esta experiencia, y la siguiente, intentar unir todos los trozos de un papel salido de una trituradora tras digitalizarlo, le sirvieron para ver todo lo positivo y negativo de este fenómeno. “El 85 por ciento de los envíos con información son incorrectos”, se lamenta. Y no terminan ahí los problemas, la competencia, representada por otros equipos que se presentaban al reto, también se dedicó a emitir mensajes para crear confusión e impedir que ganasen el reto. Es decir, que en el crowdsourcing se mezclan el espíritu constructivo de quiénes quieren colaborar, con el ánimo destructivo de los equipos que persiguen la misma meta.
Este exempleado de Telefónica, donde se dedicaba al análisis de estructura de redes, destaca algunos ejemplos, como el caso de “foto al piquete” durante la huelga del 29 de marzo. A Cebrián le inquieta que fuese la propia Comunidad de Madrid la que invitase a los ciudadanos a tomar fotos de piquetes. Una acción que rápidamente contó con una respuesta contraria: “foto al esquirol” y “foto al empresario”.
“La sociedad ha consensuado que la policía debe asumir ese papel, si empezamos a acusarnos, controlarnos y tomar la justicia por nuestro lado se pueden dar situaciones desastrosas. Echo en falta más debate científico y sociológico al respecto”, concluye con ánimo de concienciar.
Por sus formas podría pasar por espía pero es autor de libros que mezclan la novela con la investigación. Misha Glenny (Londres, 1958) prefiere definirse como periodista. Su acento es el que se espera de una voz de la BBC. En 2008 saltó a la fama con McMafia,una obra dedicada al crimen organizado internacional. Su preocupación ahora es otro tipo de mafia, más difícil de atajar, si cabe, la digital.
A pesar de su decisión, al hablar tarda en decidir qué comer. Opta por el rodaballo y deja que el maître haga una selección de delicatessen de la casa. Entre elogios a las croquetas de jamón y queso de torta del Casar siembra cierta preocupación al afirmar que la ciberguerra es una realidad ignorada. “Google y Facebook se pueden considerar parte del Gobierno de Estados Unidos. Tanto a China como a Rusia les encantaría poder acceder a sus datos”. En su opinión, no es casualidad que la misma semana que Google se fue de China, Hillary Clinton subrayase en un discurso la importancia de la libertad de expresión en el mundo actual. Lo dice con la naturalidad de quien se entretiene mojando el pan en aceite. “Es mucho más sabroso que el italiano”, matiza. Antes de hablar de la amenaza del phishing, como se denomina al robo de contraseñas de cuentas bancarias, la suplantación y la extorsión en Internet, hace una observación que destila flema británica: “En mi país miden el vino que cae en la copa, nunca te lo ponen tan alegremente”.
El lado oscuro de la red (Destino, 2012), su última obra, le ha abierto las puertas de la RSA, la conferencia sobre delitos informáticos más importante que se celebra cada año en San Francisco. Se propuso que los asistentes salieran concienciados de lo necesarios que son los hackers, aquellos que asumen el reto de romper los candados digital de bancos, empresas e instituciones sin ánimo de lucro pero que son condenados igual que si robaran. “Sin ellos no habría expertos en seguridad. Evidencian lo débil que son nuestros sistemas”.
En su opinión, el problema está cuando los detienen, porque no se piensa en una forma correcta de inserción. “Los condenan a no tener futuro”, se lamenta, “porque son valiosos, pero no hay un plan para este tipo de personas muy inteligentes y cuya motivación casi nunca es el dinero, sino la relevancia en su entorno. Quieren tener una reputación”.
Según Glenny, cada vez hay menos diferencia entre los hackers de sombrero blanco, como se denominaba a aquellos que derribaban las fronteras de seguridad por el puro placer de demostrar conocimientos, y los de sombrero negro, que pretenden la extorsión. Su plan, que está planteando tanto en Reino Unido como en la Universidad de Toronto, consiste en evitar que se les rechace por su pasado criminal y pasen a formar parte de los comités de seguridad de las empresas.
Mientras se esmera en identificar qué es eso dulce del helado de yogur servido de postre, rompe un mito bastante extendido: “Mac no es más seguro que el PC. El iPhone no es más seguro que Android. Es solo menos accesible para el gran público y, en consecuencia, menos atractivo para los delincuentes. Cuando sea más popular tendrán los mismos problemas. Solo es una cuestión de mercado”.
Facebook protagonizó este viernes el estreno bursátil más esperado en la historia reciente de Wall Street, pero también el más tenso por los problemas técnicos del Nasdaq. Esa circunstancia aguó el éxito de la colocación de la segunda firma más poderosa en Internet. Comienza así, aunque con un discreto alza de solo el 0,6%, una nueva etapa para la joven sociedad de Menlo Park, en la que deberá demostrar a los inversores que su visión social es compatible con la rentabilidad de su negocio. La Bolsa puso este viernes por primera vez precio a la empresa: más de 104.000 millones de dólares (82.000 millones de euros).
La red social empezó a cotizar a 42,05 dólares el título, frente a los 38 dólares en los que se fijó la oferta. De inmediato subió hasta superar los 43 dólares. Pero a partir de ahí, perdió fuelle. La situación obligó dos veces a los bancos participantes en la colocación a hacer lo posible para evitar que los números se tornaran rojos. El valor de la acción se estabilizó las primeras horas en 41 dólares, pero terminó el día solo 20 centavos por encima de su salida, en 38,2 dólares (29,8 euros).
Prueba de la decepción vivida este viernes fue que los títulos de Zynga (la sección de juegos), cayeron casi un 12% en la jornada. Pero más allá de los problemas técnicos, el mercado estaba mandando una señal a los gestores de Facebook: ahora deben probar que su capitalización bursátil se justifica.
Nunca antes una empresa se estrenaba en Wall Street con una valoración tan alta. El precio que se pagó este viernes por sus acciones estuvo en todo momento por debajo de los 44,1 dólares de la última transacción en el mercado secundario. El que quiera comprar sus acciones, es porque cree que el fundador, Mark Zuckerberg, tiene la pócima para seguir creciendo. Insiste en que no va a gestionar la compañía para ganar dinero, sino para hacer dinero con el que crear servicios. Hasta ahora, Facebook ha demostrado que puede seguir creciendo. Pero su valoración de partida es casi 100 veces superior al ingreso de primer trimestre, que rondó los 1.060 millones de dólares. Eso equivale a 1,2 dólares por usuario (tiene más de 900 millones). General Motors decidió esta semana dejar de poner publicidad en la red social, porque considera que no tiene ningún efecto. Ford Motor, sin embargo, considera lo contrario.
Ideas enfrentadas que tuvieron reflejo en el primer día de cotización. Facebook, en todo caso, parece indestructible en el futuro cercano. Pero como AOL, Yahoo! y Google, su futuro depende cada vez más de la publicidad, que en el primer trimestre generó el 82% de los ingresos. Con los mil millones de usuarios que alcanzará en verano, el alcance será como el de la televisión en su momento más incipiente. Entonces se trató también de ver como el nuevo medio de comunicación podría generar negocio. Y las mismas preguntas se trazaron con Google, cuando debutó en el verano de 2004 con una colocación diez veces inferior. Los analistas coinciden al señalar que Facebook representa a una nueva generación, como sucedió también en marzo de 1986 cuando se estrenó la informática Microsoft. Pero choca que en su estreno valiera tanto como Merk, casi un cuatro más que Disney y el doble que Caterpillar.
Facebook salta al Nasdaq cuando se cumple primer el aniversario desde que LinkedIn debutara en el NYSE. La plataforma de contactos profesionales fue la primera puntocom estadounidense en la arena de las redes sociales que se estrenó en Wall Street y lo hizo duplicando su capitalización. En el caso de Groupon fue diferente y está teniendo gran dificultad para demostrar a los inversores que su negocio es rentable y duradero.
Lo que está por ver, por tanto, es si Facebook es capaz de mantener el ritmo actual de crecimiento (46,8% entre 2010 y 2011). Incluso si lo hace por encima del 30% será convincente. De momento, el estreno pasará a la historia como discreto, porque no se produjo el repunte que muchos anticipaban.
Twitter quiere dejar de ser esa red social en la que solo se siguen los mensajes de famosos, marcas y grandes instituciones. El servicio del pájaro azul ha decidido cambiar la manera que tiene de dar a conocer cuentas interesantes.
En lo sucesivo, siempre que se desee, se podrán adaptar a los temas de interés de cada cual. Otham Laraki, director de crecimiento e internacional, explica el funcionamiento en el blog oficial de Twitter.
Hasta ahora las sugerencias se basaban en el éxito de las cuentas. Sin embargo eran estos los usuarios que más frustración generan, sobre todo si alguien espera poder interactuar con su cantanta, futbolista o actor favorito.
No es socio fundador, pero casi. El aragonés Javier Oliván lleva desde octubre de 2007 en Facebook, cuando la compañía creada por Mark Zuckerberg le contrató para que llevara a cabo el proyecto de internacionalización, después de que la red social nacida en Harvard para estudiantes universitarios se abriera a cualquier internauta. Por entonces tenía 62 millones de usuarios y pretendía superar a MySpace. Hoy tiene más de 900 millones en todo el mundo y de MySpace nadie se acuerda. La tarde de hoy viernes, hora española, un Oliván más que sonriente ha acompañado a Zuckerberg en su estreno bursátil desde California. La compañía empezará a cotizar con un valor de 82.000 millones de dólares.
Ingeniero industrial y electrónico por la Universidad de Navarra, Oliván nació en Sabiñánigo (Huesca) y lleva desde 2005 en California adónde llegó para estudiar un máster en administración de empresas en la Universidad de Stanford. Antes había trabajado en el sector de la telefonía móvil durante cinco años, primero en Alemania con la empresa Siemens Mobile y después en Japón con la operadora NTT DoCoMo. "La telefonía móvil es un sector fascinante. Aprendí mucho en ambas compañías y te aseguro que no es tan diferente de Facebook. Al fin y al cabo, todo es comunicación", aseguraba a El País en enero de 2008.
Entonces estaba al frente del proyecto de internacionalización de Facebook. Por sus manos pasaban todos los proyectos piloto en español, francés y alemán, y hablaba con entusiasmo de la iniciativa, que dejó en manos de la comunidad de usuarios la traducción del sitio. "Como compañía tecnológica que somos, lo hacemos de una manera innovadora, dejando que sea la comunidad de usuarios de Facebook quienes traduzcan el sitio".
Actualmente Oliván no solo es el responsable del crecimiento de la red social a nivel mundial, también de su estrategia móvil. Zuckerberg confía de nuevo en este ingeniero español para su próximo gran reto: sacar el mismo rendimiento de Facebook en la web en la telefonía móvil, la máxima prioridad del fundador de Facebook.
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ha dado desde California el campanazo de salida a la sesión bursátil del Nasdaq que ha vivido la mayor salida a Bolsa de una empresa de Internet. La demanda de acciones de la red ha llegado a tal punto, que las plataformas de corretaje ETrade, Fidelity y TD Ameritrade dejaron hace días de aceptar solicitudes de compra. El precio fijado para su salida equivale a valorar la empresa en más de 104.000 millones de dólares, unos 82.000 millones de euros. Significa que la red social vale en el mercado casi lo mismo que Telefónica y el Banco Santander juntos.
Nunca antes una compañía tuvo una capitalización tan alta en el momento de empezar a cotizar. Los responsables de la colocación habían comunicado al regulador bursátil, ya horas antes de fijar el precio, que seguían trabajando en la banda de referencia, que oscilaba entre los 34 y los 38 dólares por título (entre 26,7 y 29,8 euros por acción). Los inversores corrientes tendrán que esperar al estreno para poder comprar sus acciones. De acuerdo con las reglas que marcan el juego en el mercado de valores, el precio de la acción no podía superar los 45 dólares, y finalmente se queda en 38 dólares.
En total se han sacado a la venta 421 millones de acciones (que equivalen a 16.000 millones de dólares), a las que podrían sumarse 63,19 millones más (en este caso se elevaría a 18.400 millones). Facebook cotiza bajo el símbolo FB. Con la recaudación por la venta de acciones podrá ampliar su colchón de liquidez hasta superar los 10.000 millones, frente a los 3.900 millones que tenía antes de la colocación. La red social genera efectivo a un ritmo de 441 millones al trimestre (346,8 millones de euros), de acuerdo con la información remitida al regulador.
La tecnológica de Menlo Park salta al parqué cuando se cumple el primer aniversario desde que LinkedIn debutara en el New York Stock Exchange. La plataforma de contactos profesionales fue la primera puntocom estadounidense en la arena de las redes sociales que se estrenó en Wall Street. Lo hizo duplicando su capitalización. El precio de salida se fijó en los 45 dólares la unidad. El martes marcó un máximo de 113,3 dólares. Sin embargo, su rendimiento bursátil está lleno de altibajos y aunque no llegó a perder nunca el precio fijado en la oferta de venta, sus títulos llegaron a bajar a 56 dólares. LinkedIn es uno de los barómetros de la era de las redes sociales. El otro es Groupon. El portal de descuentos cotiza en el Nasdaq desde octubre. Sus acciones se pagan casi a la mitad del precio de salida.
Otros valores de referencia son los juegos sociales Zynga y el portal de recomendaciones Yelp. En todos ellos, los inversores tratan de entender si sus ingresos justifican la valoración de que gozan. Los analistas coinciden al señalar que Facebook representa a una nueva generación, como lo fueron Microsoft y Google.
En el año 2004, Andreas S. Weigend estaba en Seattle, donde trabajaba con Jeff Bezos como Jefe CientÍfico de Amazon. En el Reino Unidos, Dias era jefe de Estrategia de Datos en Aviva Insurance, y estaba dedicado al desarrollo de una infraestructura federada para obtener una visión integral del cliente. En Singapur, Anthony Chow se sometía a los rigores del sistema educativo. Para la mayoría de nosotros, febrero y la creación de Facebook pasaron sin pena ni gloria. Y sin embargo, fue un acontecimiento que ha cambiado el mundo irreversiblemente. Mirando atrás, nos parece un trampolín de lanzamiento apropiado para repasar el nacimiento y crecimiento de los datos sociales hasta la fecha.
El poder de los datos sociales reside en convertir lo implícito en explícito. Esta lúcida declaración la hizo Joshua Schachter, el fundador de Delicious, una web social donde almacenar y compartir marcadores de webs favoritas. Durante siglos, los hilos que conforman el entramado de la sociedad han permanecido ocultos a la vista. A través de nuestras tarjetas de crédito, Facebook, Twitter, reservas en restaurantes, teléfonos móviles, y muchísimos medios más hemos contribuido activamente a crear una representación externa de nosotros mismos. Los detalles más escabrosos de la vida personal de uno se pueden deducir de una búsqueda furtiva en Google o aquella compra que hace tiempo había olvidado haber hecho en Amazon. Al unir todos estos datos, se ha creado una imagen que, podría decirse, es una versión mejor de uno mismo.
Y a pesar de todo, el potencial de los datos sociales no se ha materializado hasta hace poco. La sed de información siempre ha estado en tensión con el deseo de ocultarla, y la tragedia resultante ha sido la asimetría de la información. Ahora estamos en posición de deshacer el entuerto. Entre en Airbnb, un mercado que le permite a uno publicar y alquilar dormitorios. La propuesta de valor consiste en emparejar a cualquier dueño de un inmueble con viajeros que quieran evitar la uniformidad del hotel. Tres años después de sus comienzos, Airbnb llegó al millón de reservas. A través de comentarios que habían dejado los usuarios se habían creado perfiles de confianza. Este perfil es lo que ha permitido que el visitante y el propietario filtren las parejas incompatibles, se genere confianza, y en última instancia, se aplaque el miedo a dejar entrar a un desconocido en casa.
La tecnología social también tiene impacto en un sector que ha sufrido de esta crisis de información: el mercado laboral. BranchOut es una aplicación de Facebook que busca atajar el problema, empezando por mejorar el proceso de contratación. En un espacio cada vez más concurrido, BranchOut fue el primero en darse cuenta de que la información incluida en la identidad social de una persona es mucho más amplia de lo que se desprende de un curriculum vitae o una entrevista. Los detalles acerca de la ubicación de una persona, su educación, historial laboral, amigos y comportamientos nutren los algoritmos inteligentes de BranchOut para emparejar oportunidades laborales que de verdad le importan a la persona con personas que importan a la empresa. No es ninguna sorpresa que haya más de 10 millones de personas activas en su web, aprovechándose de la novedosa libertad de acceso a información, tanto para el que ofrece como el que busca trabajo.
Las tecnologías sociales son muchas más, pero estamos observando un cambio radical en la escala del flujo de información dentro y entre las sociedades en que vivimos. Esto era simplemente impensable hace ocho años. En 2004, los equipos de estrategia online, reconociendo el valor de la web de lectura-escritura, defendían el marco de las tres ces: contenido, comunidad y comercio. Estas tres palabras definen conceptos que las tres empresas dominantes del momento habían abanderado: contenido (Google), comunidad (Facebook), y comercio (Amazon). Juntas, crearon entonces un nuevo ecosistema online para las empresas y las personas.
El predominio de Google en la búsqueda de contenido se basaba en una estrategia para redefinir dónde encontrar y compartir con facilidad las unidades de conocimiento. Google ha engendrado y adquirido servicios adicionales basados en el conocimiento (Mapas, Gmail, Android, Wallet, Google+… llegando incluso al concepto de los coches que se conducen solos) para indexar el conocimiento del mundo y ponerlo a disposición de todos en cualquier lugar y en cualquier aparato. Independientemente de la vara de medir que se utilice, sea por culturas, empresas o países, Google está acumulando un contenido vasto y detallado.
Facebook es La Red Social, con casi mil millones de visitantes que le dedican el 20% de su tiempo en internet. No sólo registra acontecimientos del mundo real, sino que ha pasado a ser el conducto para interactuar en el mundo real. Es un cambio de paradigma colosal: el punto en el que la frontera entre lo virtual y lo físico empieza a desdibujarse. Las posibilidades que ofrece una identidad online de confianza ha sido el gran descubrimiento de Facebook. Gracias a él, se han generado vínculos auténticos y sin artificios, creando a su vez comunidades que han facilitado el diálogo y la cocreación, dando así alas a la rápida construcción de un ecosistema de sectores nuevos, con aplicaciones que van desde juegos hasta cosas prácticas, manteniendo y expandiendo las fronteras de la conectividad.
A la vanguardia del comercio se encuentra Amazon, una empresa que ha conquistado todas y cada una de las categorías de venta al por menor en las que ha entrado. Por el camino ha reinventado otros sectores a través de Amazon Web Services, Mechanical Turk, Marketplace y el Kindle. Ha llegado más lejos de lo que podíamos imaginar: es una tienda con más de 50 millones de clientes activos que se extiende por medio mundo. En un periodo breve de tiempo, se ha convertido de facto en el proveedor de compras de contenidos, independientemente del objetivo. Básicamente, Amazon ha cambiado la forma en que las personas descubren y compran productos, y el comercio en general.
Este ecosistema creado por el trío de ces de principios de siglo no se ha mantenido estático. En los últimos años hemos empezado a observar desarrollos completamente nuevos en la infraestructura técnica de cloud computing, software as a Service y un sistema de distribución para aplicaciones móviles. Según la definición de Tim O’Reilly de la Web 2.0, este fenómeno supuso un cambio radical en el modelo de participación online de organizaciones punteras, pasando del paradigma de “publicar” a “participar”.
Por tanto, a pesar de haber sido consideradas en algún momento el Santo Grial de la estrategia online, nuevas ideas están suplantando a las tres ces. Si examinamos de cerca las tendencias más recientes, se pueden añadir tres más: contexto, conexión y conversación. Estos conceptos, firmemente enraizados en los datos sociales, están definiendo ahora los nuevos modelos de negocios y la evidencia de su éxito es creciente.
Súbase al transporte público o siéntese en un restaurante. Verá que la gente está casi permanentemente conectada entre sí a través de los servicios online, quizá llegando al extremo de que si quitáramos estos aparatos habría un síndrome de abstinencia psicológico. Los servicios móviles han proliferado, permitiendo a la gente registrar voluntariamente todo lo que hace en cada momento y el lugar en que lo hace, creando así millones de check-ins, subiendo millones de fotos y registrando millones de “likes” por segundo. Esta actividad está creando un contexto físico muy rico para los datos online. Esto permite lanzar servicios de tecnología social tanto explícitos como implícitos para hacer la vida más fácil. Explícitamente, servicios conocedores de la ubicación en tiempo real, como GoGuide y Highlig.ht permiten que la gente encuentre a miembros de su red social en el mundo real; e implícitamente, las empresas de tarjetas de crédito son capaces de emparejar un check-in con una transacción de pago, ofreciendo así una forma más de autentificar una transacción.
Las personas se conectan ahora entre sí a escala global: social, profesional e implícitamente a través de un sinfín de redes y con gran flexibilidad de motivos, tiempos y trascendencia. Como sociedad, hemos aprendido mucho a lo largo de los últimos ocho años sobre la autenticidad de estas conexiones. Aun así, sistemáticamente, somos ingenuos, pues permitimos que se den comportamientos maliciosos. Las tecnologías sociales desempeñarán un papel en la gestión y autentificación de la identidad, puesto que el rastro de datos que deja tras de sí una persona supone una forma de verificación más eficaz que otras formas tradicionales disponibles hoy.
El Manifiesto Cluetrain, publicado en 1999, empezaba con “Los mercados son conversaciones”. Exigía que las empresas hicieran más caso a sus clientes, cuyas opiniones se expresaban cristalina y claramente a través de internet. El concepto del feedback de clientes dio vida a Ebay Seller Ratings, las críticas y ratings de Bazaar Voice y la recogida directa de feedback de OpinionLabs, frente a las técnicas de investigación de mercado tradicionales. En 2012 estamos viviendo la transformación de las conversaciones en mercados: servicios como Facebook Marketplace, Twitter y Zaarly empiezan con el diálogo y después permiten asociar a los participantes según preferencias personales, identidad y datos de la red más elaborados.
Así entramos en una nueva fase de la evolución donde se conjugan no tres sino seis ces: contenido, comunidad, comercio, conversación, contexto y conexiones, que nos llevarán e impulsarán hacia adelante.
Este nuevo entorno no sólo incluye nuevos modelos de comportamiento online, sino que además ofrece una gama completamente nueva de posibilidades tecnológicas. A partir de esto, prevemos la aparición de un conjunto de tecnologías que lo hagan posible, como sensores, servicios de identidad y mercados, sustentados respectivamente por los nuevos paradigmas del contexto, las conexiones y las conversaciones.
Los sensores en objetos, lugares y posiciones serán los ojos y oídos de la web: permitirán que las personas den y reciban un contexto a sus datos móviles. Un sensor en una tienda física permitirá registrar de forma pasiva las visitas de clientes. Sin embargo, una vez registradas, la tienda podrá reconocer al cliente como un cliente fiel o un cliente nuevo, y podrá ofrecer una experiencia diferente. Los sensores permitirán que las personas creen más datos sobre sí mismas de forma pasiva y a través de un proceso más práctico.
Las nuevas formas de autentificar la identidad asociando a las personas con sus datos complementarán y hasta sustituirán los controles físicos de hoy. Un sistema de identidad basado en el análisis de datos sociales podría ser más difícil de poner en peligro que un servicio de reputación centralizado. Este pilar, arraigado en diálogos e interacciones, será necesario para generar la red de confianza que posibilite una economía propulsada por los datos.
Conforme las personas se expresen online, dando a conocer más y más opiniones, aficiones y vicios propios, la web de datos sociales se convierte en una fiesta ensordecedora donde las personas se buscan entre sí para compartir intereses y objetivos comunes. Conforme se conecten, interactuarán y elucidarán cómo negociar en beneficio mutuo, convirtiendo de hecho las conversaciones en mercados. Los servicios que faciliten esas conexiones evolucionarán: hoy, una persona puede decirle a un vendedor con un inventario publicado qué necesita. En el futuro, un vendedor que ofrezca un producto o servicio dirá que necesita un cliente, y un sistema encontrará clientes desde un inventario de necesidades. Los espacios de venta serán realmente bidireccionales, y evolucionarán para hacer que conversaciones ya de por sí valiosas sean mucho más productivas.
La verdad es que reconocemos que hacer pronósticos es muy complicado, sobre todo del futuro, como dijo el famoso físico Niels Bohr. Por ello, más allá de los meros pronósticos, quisiéramos en cambio preparar a las personas ante lo que está por llegar. Para ello, las personas deben primero aceptar con brazos abiertos la noción de que la Revolución de Datos Sociales ha llegado para quedarse, y que las ramificaciones de las tecnologías sociales empaparán todos los sectores que existen.
Andreas Weigend es fundador de Social Data Revolution; Gam Dias, fundador de First Retail y Anthony Chow, profesor de Standford University, expertos de Fundación para la Innovación Bankinter.
La web sueca de Pirate Bay, dedicada a cobijar archivos, ha sido bloqueado en varios países por sucesivas órdenes judiciales que conminan a los proveedores de servicios de Internet a no dar acceso a esta página. Incluso los jueces holandeses extendieron la orden de que el partido político del mismo nombre (Pirate Party) dejara de enseñar a sus lectores la forma de cómo entrar en esa página. estas prohibiciones han hecho aumentar el número de visitas a la organización política, que tienen sede en once países, y en varios de ellos incluso representación parlamentaria. Es el caso del partido en el Reino Unido que recibió en 24 horas, 1,8 millones de visitas pues en este país el partido sí puede explicar cómo saltarse el bloqueo cibernético de The Pirate Bay.
La Universidad Politécnica de Valencia busca jóvenes empresarios. Concretamente diez equipo de entre dos y cuatro personas. Candidatos presentarse antes del 8 de junio. Un jurado formado principalmente por empresarios de Internet, elegirá de entre todas las propuestas cinco empresas ya constituidas con una vida inferior a dos años, y cinco proyectos empresariales en proceso de constitución. La iniciativa organizada por la Ciudad Politecnica de la Innovacion, que cuenta con el respaldo de la Fundación Innovación Bankinter, valorará las empresas y proyectos con proyección, así como las ideas más innovadoras y la experiencia de los equipos. Los diez seleccionados tendrán una semana de formación teórica y práctica con profesores experimentados y conocedores del mundo empresarial en internet, donde podrán discutir sus modelos de negocio con los otros participantes.
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